Existen varias definiciones académicas sobre a qué denominamos periodismo ciudadano. En principio, de acuerdo con Howard Rheingold, profesor de la Universidad de Stanford, “el periodismo es esencial en relación al concepto de ‘ciudadano’, que yo defino como una persona libre, que no es propiedad de un monarca, sino parte de un público que influye sobre la política”.[1]

La interpretación de Rheingold resulta interesante, porque define el valor más esencial del periodismo como una extensión del concepto de ciudadanía, entendido como el reconocimiento de derechos políticos y sociales que le permiten intervenir en la política de un país determinado.

Todos los periodistas, por lo tanto, actúan bajo esta esencia ciudadana, ¿pero acaso todos los ciudadanos son periodistas?

La diferencia está en cómo se aborda la realidad. En palabras de David Cohn, periodista y fundador de varios proyectos de periodismo ciudadano, “los periodistas ciudadanos son artesanos que trabajan en una arcilla sin forma de acontecimientos antes de que la percepción sea endurecida, esmaltada y cocida en los hornos del discurso público”.[2]

Los periodistas ciudadanos, por lo tanto, tienden a incluirse en la historia, porque se consideran a sí mismos como activistas ciudadanos, mientras que el trabajo del periodista profesional destaca por el valor de la pretensión de objetividad.

Esta diferencia básica es importante para concluir finalmente con Shayne Bowman y Chris Willis, autores del libro We Media: el periodismo ciudadano es “el acto de un ciudadano, o grupo de ciudadanos, realizando un rol activo en el proceso de coleccionar, reportar, analizar y diseminar información”.[3] Lo importante en esta cita es la frase “un acto ciudadano”, porque hace referencia al activismo ciudadano antes referido y, por lo tanto, como una práctica no necesariamente profesional.

El aporte de Bowman y Willis, que destaca el activismo ciudadano en la cobertura de los periodistas ciudadanos en referencia a la información, sumado a la diferencia de la calidad de la cobertura da por resultado una definición bastante útil para el desarrollo de nuestro proyecto: los periodistas ciudadanos como activistas cuyo trabajo reporteril se diferencia con el de los periodistas profesionales por su búsqueda de la objetividad y análisis del discurso público. Esto resulta importante al momento, por ejemplo, de crear contenido en nuestra plataforma, así como en la segmentación del público objetivo.

Casos de éxito 

Una constante en el desarrollo del periodismo ciudadano es su relevancia internacional durante los tiempos de crisis, especialmente cuando los medios de comunicación tradicionales no cuentan con los recursos para cubrir una noticia en territorio nacional o internacional, y así fue desde el inicio del periodismo ciudadano.

Un caso incipiente de periodismo ciudadano tuvo lugar en Irak, donde un estudiante identificado con el seudónimo de Salam Pax creó el blog ‘Where is Raed’, en el que mostraba su vida diaria entre los bombardeos y desapariciones de personas durante la invasión estadounidense en 2003.

Su principal motivación fue el enojo “con los diversos artículos de la prensa que decían al mundo acerca de cómo se sienten los iraquíes y lo que estaban haciendo cuando vivían en un mundo aislado. Los periodistas no podían hablar con la gente en la calle sin un agente del Mukhabarat [agencia de inteligencia] de pie al lado de ellos”.[4] Los videos y publicaciones de de Salam Pax, que en su mayoría contradecían los reportes oficiales de EE.UU., fueron compartidos por la BBC y The Guardian.

En 2004, según Nadine Jurrat, autora de Mapping Digital Media: Citizen Journalism and the Internet, el término periodismo ciudadano fue usado por primera vez en el tsunami asiático de 2004 para referirse a las fotos y videos que los testigos habían subido a Internet y que los medios de comunicación luego aprovechaban para cubrir la noticia.[5]

Recién en los atentados de Londres de 2005 los testigos enviaron sus imágenes y cuentas personales directamente a las cadenas para una mejor cobertura del ataque terrorista mientras llegaban los corresponsales. La historia se repitió ese mismo año en Estados Unidos con el huracán Katrina, cuando los periodistas ciudadanos enviaron por correo material gráfico desde sus smartphones a CNN y New York Times.

El caso más sonado del potencial de periodismo ciudadano ocurrió durante las elecciones presidenciales de Irán en 2009, cuando los corresponsales extranjeros fueron censurados y los medios locales de comunicación controlados por el gobierno. La estrategia gubernamental consistió en reducir “a la mitad la capacidad de la banda ancha en el país para tratar de evitar el envío de imágenes y de fotografías al exterior”.[6]

El mundo pudo saber la situación del país árabe gracias a las actualizaciones que la gente compartía en blogs, redes sociales o enviaban directamente a las cadenas internacionales. Un periodista del diario español El País constató que “cada minuto [horas antes de una marcha en la plaza de Haft-e-Tir, en el centro de Teherán] se publican más de 200 mensajes que llevan por tema ‘iranelection’ en inglés […] En otros se leen mensajes de apoyo desde Berlín, París o Londres”.[7]

La situación en Irán llegó a su clímax con el asesinato de la estudiante Neda Agha Soltan a manos del ejército de Basij. Las imágenes fueron grabadas por un teléfono inteligente y enviadas a una iraní expatriada en Holanda, quien finalmente compartió el video en las redes sociales hasta llegar a los medios de comunicación tradicionales. Las imágenes se transformaron en un ícono para la oposición iraní y generó la reacción de los líderes mundiales hacia las políticas del país árabe.

Actualmente entre los proyectos de periodismo ciudadano destaca ‘El blog del Narco’ reporta las incidencias de la guerra contra el narcotráfico en México. Las contribuciones al blog provienen de ciudadanos ordinarios y periodistas profesionales que no están obligados a firmar con sus nombres reales.[8] El sitio web registra tres millones de visitas únicas cada mes.

¿Qué los motiva?

El auge del periodismo ciudadano nace de la capacidad de las comunidades virtuales en participar en el proceso periodístico. Dicha participación no es gratuita; está basada en la creación de capital social.

Abraham Maslow, principal exponente de la psicología humanística, explica la motivación como la urgencia de satisfacer necesidades, desde la superviviencia hasta la autosatisfacción. Según su teoría de la Jerarquía de Necesidades,[9] una persona no satisfará las necesidades de alto nivel hasta que las de bajo nivel lo estén.

El aporte académico de Maslow fue aprovechado por el experto en comunidades online Amy Jo Kim, en su libro Community Building on the Web, para fusionar la teoría al comportamiento de los usuarios en Internet. Esto dio por resultado tres principales motivaciones:[10]

  • Alcanzar un sentido de pertenencia al grupo (o comunidad virtual).
  • Construir autoestima a través de contribuciones y para cosechar reconocimiento por contribuir.
  • Desarrollar nuevas habilidades y oportunidades para la construcción de amor propio (ego) y autorrealización.

Para aterrizar el aporte de Kim al periodismo ciudadano, Bowman y Willis -autores de We Media– desarrollan los motivos por los cuales la audiencia pasa a ser participantes de la noticia.[11] Esta información resulta útil para atraer a futuros usuarios según las tendencias sociales en Internet.

a) Reconocimiento social:

Los internautas ahora tienen la posibilidad de evaluar y ser evaluados según sus aportes en las comunidades digitales. Esto genera cierto reconocimiento social a partir de la gratificación del grupo. Una prueba de esta tendencia conductual se evidencia en las páginas de consejos y reseñas.

“Los ‘administradores de reputación’ que permitieron a los usuarios y otros recomendadores calificarse entre sí hicieron posible mercados de opinión que comerciaban casi enteramente en ego gratificación”,[12] señala Howard Rheingold, en su libro Smart Mobs: The Next Social Revolution.

Algo importante de esta práctica es la posibilidad de transferir la reputación individual a las organizaciones y así convertirse en una oportunidad comercial en el mundo real. Este es el caso, por ejemplo, de los blogueros reconocidos que tienen la capacidad de movilizar a su público hacia los medios de comunicación tradicionales en los que puede llegar a colaborar.

b) Intereses similares:

El sentido de pertenencia a las comunidades digitales se debe a que sus integrantes comparten intereses similares.

A nivel de Internet, el sociólogo Barry Wellman afirma que el nuevo capital social está siendo formado vía la ‘glocalización’[13] (composición entre globalización y localización), un término que hace referencia a la capacidad de la red para expandir la socialización de sus usuarios sin importar la distancia al mismo tiempo que los conectan al lugar donde viven.

c) Sentido a la información:

Las comunidades digitales han aparecido como una fuente auxiliar de información, cuya veracidad acaba siendo más independiente que la de los medios de comunicación tradicionales.

Quienes recurren a estas comunidades son los internautas que tienen la dificultad de procesar la abundante información disponible de un masivo número de fuentes. Incluso, la proliferación de contenido corporativo en los grandes medios y las fuentes consultadas por ellos (como políticos y empresarios) acaba siendo un sesgo para la audiencia.

El rol activo de la audiencia y su capacidad de otorgar reconocimiento social a determinados usuarios han hecho de las comunidades digitales un espacio confiable.

d) Compartir y adquirir:

Las comunidades digitales de espacio para que los expertos y aficionados en cualquier materia estén disponibles a otorgar información especializada, especialmente en temas que pueden ser controversiales para los medios de comunicación tradicionales.

Dicha disponibilidad no es gratuita: a la satisfacción de compartir se le suma la adquisición de información a partir del sistema participativo de la comunidad digital. A esto se suma la oportunidad de posicionarse como una autoridad del tema.

e) Autorrealización:

La satisfacción de crear contenido para informar y entretener es un acto de autorrealización. Hoy en día Internet permite a sus usuarios expresar su creatividad con la finalidad de generar contenido según sus aficiones.

Esta peculiaridad psicológica inherente al proceso creativo del individuo no es aprovechada por los medios tradicionales, que consideran el aporte de los aficionados como de poco valor para las grandes audiencias.

Por qué apostar por el periodismo ciudadano

Tendencia de los medios tradicionales

A diferencia del periodismo tradicional, que considera a la noticia como un producto finalizado y dirigido hacia el público de manera vertical, el periodismo ciudadano es más horizontal y compartimentado, porque cualquier persona con acceso a Internet puede formar parte del desarrollo de la noticia. Esto hace que el periodismo ciudadano sea percibido como el más democrático.[14]

Actualmente los medios tradicionales aprovechan este valor democrático del periodismo ciudadano para la creación de una agenda informativa que pueda interesar al público objetivo. La tendencia es generar valor informativo a partir de las diferentes conexiones que actualmente permiten las nuevas tecnologías de la información.

De acuerdo con Nadine Jurrat, la difícil situación económica y la disminución de la audiencia, especialmente entre los más jóvenes, ha hecho que los medios de comunicación convencionales fomenten la participación de periodistas ciudadanos en tres principales aspectos:[15]

  • Solicitando comentarios sobre una noticia ya publicada.
  • Crowdsourcing, cuando el periodista pide al público información adicional para completar una noticia.
  • Pidiendo a los lectores que carguen contenido en las aplicaciones del medio de comunicación.

El objetivo de los medios tradicionales es adoptarse a la generación de datos del público para así desdibujar la verticalidad de la información y obtener la confianza de los lectores integrando sus perspectivas del mismo hecho noticioso. De esta manera, los medios buscan desarrollar una estrategia de engagement mediante la participación voluntaria del público. Sin embargo, las empresas de comunicación aún están lejos de integrar al periodismo ciudadano en su producción de noticias.

Basado en las investigaciones de Bowman y Willis, los medios aplican parcialmente estos tres tipos de conexiones elementales para generar valor mediante el aporte de los lectores.[16]

Conexiones continuas: los medios tradicionales, como las revistas y periódicos, deben considerar la participación en Internet como una extensión de la marca, con el objetivo de brindar actualizaciones continuas a la audiencia.

Conexiones de red, en línea y fuera de línea: uso de contenido (impreso y en línea) como plataforma para guiar y direccionar a los lectores hacia noticias, información y experiencias adicionales en la web y en otros medios. Los medios están ampliando su cobertura con información variada.

Conexiones sociales: plataforma que soporta la interacción social alrededor de la historia. Los miembros de la comunidad tienen un interés en ella cuando se involucran en el proceso periodístico.

Una vez conceptualizada las interacciones de los medios con el público, cabe preguntarse cómo deben operar en el plano estratégico. Bowman y Willis se hacen la siguiente pregunta: “¿El valor de su audiencia está en el tamaño o en la calidad de su participación? Lo más probable es que ambos factores cuenten. Eso conduce directamente al próximo conjunto de preguntas: ¿Qué vale la pena hacer para ganar participantes? ¿Qué está usted dispuesto a hacer para conservarlos a largo plazo?”.[17]

Bowman y Willis proponen los siguientes puntos que nuestro proyecto aprovechará con el objetivo de atraer colaboradores mediante la gestión de las nuevas interacciones informacionales en Internet.

Economía de red

Los medios todavía no desarrollan el concepto de la audiencia como socio valioso. Para decidir qué noticias leer, la audiencia con frecuencia confía en otros miembros de la comunidad para recibir recomendaciones, antes que en un editor. De ahí la popularidad de las secciones “las más leídas” y “las más enviadas por correo electrónico” en los sitios noticiosos. Esta práctica acaba siendo superficial, porque toma en cuenta la interacción de los usuarios con la página sin considerar su potencial creativo.

De acuerdo con Albert-László Barabási, autor de Linked: The New Science of Networks, dicho potencial ha hecho que los medios pasen de organizaciones arbóreas a una economía de red, caracterizada por la creación de beneficio a partir de la “mayor concurrencia o participación de usuarios o compradores en un mercado. Esto ocurre principalmente en aquellos artículos o productos cuyo valor aumenta en función del número de contactos posibles, situación usual en las tecnologías de comunicación”.[18]

Clientes como innovadores

La base para convertir al público convencional a lectores innovadores es ofreciéndoles una herramienta gratuita que permita su colaboración en la generación de noticias. Para esto la revista Harvard Business Review desarrolló un paquete de colaboración constituido por un manual de estilo de código abierto, la difusión de un programa de aprendizaje en periodismo y la promoción de soluciones baratas de administración de contenido;[19] es decir, optar por herramientas gratuitas disponibles en Internet para desarrollar capacidades las sociales (recibir notificaciones de comentarios recientes, por ejemplo) de los lectores en la creación de su contenido para determinada comunidad de un medio de comunicación.

No apropiarse de la historia

Las nuevas tecnologías de la información han hecho que los medios tradicionales abandonen con cierta resistencia la posesión de la noticia como un bien único e intransformable. Esta lógica acaba siendo perjudicial para la generación de valor entre los lectores, debido a que se mantiene el modelo de emisión tradicional (de arriba hacia bajo) y su consecuente limitación de interactividad con el público.

“La historia misma no es el producto final, es solo el punto de partida, dado que la meta última de cada historia es comenzar la discusión, que muchas otras personas comiencen a decir lo que piensan de ella”, señaló Rusty Foster, fundador de Kuro5hin.org.

“Una historia [en Kuro5hin.org] no es considerada completa cuando está publicada (en línea). Ese es solo el comienzo de la historia, y entonces la gente publica comentarios y discute. Y al final, después de un tiempo, se tiene una especie de vista panorámica de un tema, porque muchas personas están hablando sobre él”, agregó.[20]

Más periodistas sin oportunidades

La situación es cada vez más difícil para los periodistas en el mundo. A nivel macro, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) prevé un aumento del desempleo entre 2017 y 2018. Según el informe Perspectivas sociales y del empleo en el mundo[21], en 2016 hubo una tasa de desempleo de 197.7 millones, la cual se incrementará este 2017 a 201.1 millones y finalmente en 2018 ascenderá a 203.8 millones.

“Estamos enfrentando un doble desafío: reparar los daños causados por la crisis económica y social mundial y crear empleos de calidad para las decenas de millones de personas que cada año se incorporan al mercado laboral,” señaló el Director General de la OIT, Guy Ryder.[22]

Si bien las estadísticas de la OIT no especifican el índice de desempleo según carrera profesional, indirectamente podemos ubicar a los periodistas autónomos en la tasa de empleo vulnerable, porque esta categoría está diseñada para los empleos caracterizados por su precariedad. En este rubro están incluidos los trabajadores familiares no remunerados y los autónomos como porcentaje del empleo total.

En este sentido, observamos una tendencia a la alta entre 2016 y 2018, que va desde 1396.3 hasta 1419.2 millones. La variación es notable en los países emergentes (1128.4 a 1138.8 millones) y en vías de desarrollo (216.1 a 222.3 millones).

Respecto al ámbito periodístico, la Federación Internacional de Periodistas (FIP) realizó una encuesta mundial en 2015 sobre “la naturaleza cambiante del empleo en el sector de la comunicación”,[23] realizada a las 66 organizaciones de prensa afiliadas a la entidad.

A pesar de las dificultades laborales, el número de periodistas aumenta según 60% de los consultados; más particularmente en América Latina donde todos lo expresaron.

El mismo informe señala que la mayoría de periodistas están empleados en las siguientes proporciones según el área de la industria de los medios:

  • 38% en la prensa escrita
  • 30% en televisión
  • 14% en radio
  • 8% en medios online

A pesar de la reducida empleabilidad en medios online, el crecimiento más rápido del número de periodistas en la última década pertenece a ese sector con 56%, seguido por la televisión con 17% y la prensa escrita con 13%.

Actualmente el 59% de los periodistas perciben menos de US$500 mensuales y el 30% aún menos de US$250.

“El periodismo online y digital es el área con mayor crecimiento, lo cual también atrae a muchos practicantes jóvenes que poseen las habilidades digitales requeridas (…) Mucho del crecimiento, sin embargo, y particularmente en los medios digitales, se remunera escasamente y se basa en condiciones altamente precarias”, señala el informe del FIP.[24]

Algo preocupante para el rubro periodístico, que acaba siendo una oportunidad para nuestro proyecto, es la automatización de la labor periodística. Un estudio de los trabajos más amenazados en 2016, elaborado por Careercast,[25] ubica en el noveno lugar al reportero de prensa escrita, cuya perspectiva de crecimiento en el mercado laboral para 2024 es de -8%. Esta cifra llama la atención considerando que la mayoría de periodistas registrados en la FIP son de medios escritos, por lo que la amenaza afectará considerablemente a nuestro público objetivo.

En lo que respecta América Latina, donde se ubica la mayoría de países hispanohablantes, la FIP advierte sobre la concentración de medios y cómo esto implica también en “una concentración de ofertas de trabajo controladas por monopolios u oligopolios de empleadores. Esto crea una situación donde las líneas editoriales rígidas, demandadas por los poderes económicos y políticos, comprometen la libertad de prensa en tanto fuerzan a los periodistas a aceptar la autocensura para asegurar sus trabajos”.[26]

Por su parte, España es el único país hispano en Europa y el más desarrollado económicamente en la lista de nuestro mercado objetivo, por lo que merece una atención especial.

Según el Informe Anual de la Profesión Periodística,[27] publicado por la Asociación de la Prensa de Madrid, el paro registrado entre los periodistas en 2016 es un 74% superior al de 2008. Por si esto fuera poco, más del 35% de los periodistas que trabajan como autónomos reciben una remuneración inferior a 1.000 euros. Este dato contrasta con los salarios de los periodistas contratados, entre los que solo el 9,3% percibe un sueldo menor.

El documento también señala que el 41% de los encuestados cree que los periodistas se han convertido en meros recopiladores de información y el 36% opina que el miedo a la pérdida del puesto de trabajo se traduce en una práctica profesional menos libre e independiente.

Cabe destacar que hubo un crecimiento del porcentaje de periodistas autónomos, situándose en 2016 en un 26,8%. La figura más habitual es la del autónomo que colabora con varias empresas, aunque hay un 35,6% que trabaja para una sola compañía. El 60% de los encuestados opina que el futuro del periodismo pasa por ser autónomo.

De acuerdo a datos del mismo informe pero de 2015,[28] el 57% de los 2423 profesionales encuestados señaló que el aumento del paro y la precariedad laboral que éste provoca es el principal problema de la profesión periodística. Asimismo, el porcentaje de jóvenes que llevaba 1 ó 2 años buscando su primer empleo pasó del 46,7 % en 2014 al 54,5 % en 2015.

A modo de conclusión, el desempleo generalizado y el aumento de periodistas autónomos en los países hispanos muestran un constante esfuerzo para diversificarse en el área laboral mediante las nuevas tecnologías. Lo importante de esta práctica es su tendencia positiva a lo largo del tiempo, mientras el mercado laboral acoge a nuevos profesionales de la comunicación, quienes aportarán su desenvolvimiento digital en la creación de noticias y de emprendimiento.

Lo importante para nuestro proyecto es el nuevo hábito laboral de extender las relaciones profesionales de los freelances vía nuevas tecnologías para lidiar con el desempleo y las cada vez menos oportunidades de trabajo estable. Dicho hábito hace que la oportunidad de negocio sea considerable para expandir esta necesidad de empleo a nivel macro.

2017, el año de las noticias falsas

Las noticias falsas en redes sociales pueden llegar a cambiar el mundo real, una situación preocupante que el informe Journalism, Media, and Technology Trends and Predictions,[29] elaborado por Reuters Institute for the Study of Journalism (RISJ), destaca como una tendencia para el presente año.

De aquí surge el término posverdad (post-truth), definido por el diccionario Oxford como “en relación con o que denota circunstancias en las que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública que las apelaciones a las emociones y a las creencias personales”. El diccionario Oxford incluso la ha considerado como “la palabra del año 2016” ya que, si bien “ha estado en existencia durante la década pasada”, es un concepto que “ha visto un pico de frecuencia este año en el contexto del referéndum de la UE en el Reino Unido y las elecciones presidenciales en los Estados Unidos. También se ha asociado con un sustantivo particular, en la frase política de la posverdad”.[30]

Recordemos que a finales de 2016, por ejemplo, la página Buzzfeed News reveló que las noticias falsas durante la campaña presidencial en Estados Unidos -como el supuesto apoyo del papa Francisco a Donald Trump o la venta de armas al Estados Islámico por parte de Hillary Clinton- superaron a las noticias reales en Facebook a razón de comentarios, compartidos y reacciones.[31]

Esto no es solo propiedad de los países angloparlantes. De acuerdo a una nota publicada por el periódico El País,[32] en España, por caso, han habido ejemplos de la llamada política de la posverdad relacionadas con el líder el partido “Ciudadanos”, Albert Rivera, con el Partido Popular (PP) y con Podemos. Según el mismo artículo, hubo ejemplos similares en Alemania, Italia y Brasil.

Según advierte Mark Thompson en su libro Enough Said: What’s Gone Wrong with the Language of Politics?, “los ecosistemas digitales han evolucionado hasta convertirse en un entorno casi perfecto para las noticias distorsionadas y falsas para prosperar”.[33]

Esto resulta especialmente peligroso considerando que más de una persona de cada diez (12%) considera las redes sociales como su principal fuente de noticias y alrededor un cuarto de los adultos menores de 25 años en 26 países, según el Digital News Report, publicado por el RISJ.[34]

La tendencia actual para contrarrestar esta desinformación son los nuevos servicios dedicados al Fact-Checking (verificación de datos, en español), porque “las guerras de información están generando cada vez más ‘augmented journalism’ (periodismo aumentado, español) a medida que las organizaciones noticiosas -y las redes sociales- desarrollan las armas para combatir”, opina el especialista Paul Bradshaw, de Birmingham City University, consultado por la RISJ.[35]

Google actualmente marca la pauta con la creación del Digital News Initiative (DNI), un servicio colaborativo entre Google y los editores europeos para apoyar “el periodismo de alta calidad y fomentar un ecosistema de noticias más sostenible a través de la tecnología y la innovación”.[36] Facebook, por su parte, anunció sus planes de externalizar la verificación de datos con compañías como Snopes, Politifact y AP, con el objetivo de integrarlo al algoritmo del news feed.

El panorama acaba siendo paradójico: por un lado los periodistas -los encargados de contrastar y comprobar la veracidad de las noticias- tienen mayores dificultades en el campo laboral mientras el mercado informacional requiere de especialistas de la información.

Libertad de prensa en crisis 

En el apartado ’Casos de éxito del periodismo ciudadano’, citamos varios eventos en los que el periodismo ciudadano ha marcado la pauta de los medios internacionales. Todos estos se caracterizan por haberse desarrollado durante un momento de crisis, sea política o medioambiental.

Depender únicamente de los momentos de crisis hace que el modelo de negocio basado en el periodismo ciudadano sea impredecible. Sin embargo, la situación sociopolítica actual genera cada vez más preocupación en lo que respecta la libertad de prensa, y donde haya censura el periodismo ciudadano es una fuente potencial de información para comercializar en los medios tradicionales.

La Clasificación mundial de la libertad de prensa 2016, elaborado por Reporteros sin Fronteras (RSF), es una lista de 180 países basada en el “el pluralismo, la independencia de los medios de comunicación, el ambiente en el que los periodistas llevan a cabo su trabajo y la autocensura, el marco legal, la transparencia y la calidad de la infraestructura con que se cuenta para producir la información”. [37]

La situación en general resulta preocupante por una tendencia a la alta respecto a la libertad de prensa. En 2015 se registró la suma total de 3719 puntos negativos en el índice de libertad de prensa. El año pasado se alcanzó los 3857 puntos; es decir, hay un deterioro de 3,71% respecto al penúltimo informe, y de 13,6% con relación a 2013.

RSF destaca entre las razones del deterioro de la libertad de prensa la promulgación de “numerosas leyes que castigan a los periodistas por delitos como ‘insulto al presidente’, ‘blasfemia’ o ‘apoyo al terrorismo'”. Esto implica indirectamente al aumento de la autocensura, cuyo indicador (ambiente y autocensura) muestra un empeoramiento de más de 10% entre 2013 y 2016.

En lo que respecta a los países de habla hispana, donde nuestro proyecto se posicionará, la situación es igual de preocupante.

El continente americano cayó en un 20.5% de la libertad de prensa respecto a 2013, donde Cuba (171), México (149), Venezuela (139), Honduras (137), Colombia (134) y Guatemala (121) destacan como naciones con ‘situación difícil’. Mientras, la mayoría del resto de países hispanos -salvo Chile (31), Uruguay (20) y Costa Rica (6)- figura con ‘problemas notables’. Por su parte, en la zona europea, España destaca en el puesto 34.

La precaria situación de los país hispanos ha motivado la realización de plataformas de periodismo ciudadano, sobretodo en el terreno político.

La web ‘Chequeado’, por ejemplo, es la primera plataforma colaborativa de la región dedicada a la verificación de datos. A esta misma actividad se suma ‘UyCheck’ de Uruguay, ‘El Sabueso’ de México y ‘Detector de mentiras’ en Colombia.

En España existen proyectos dedicados a la transparencia como ‘Qué hacen los diputados’, que se dedica a monitorizar la actividad del funcionariado en el Congreso. También hay plataformas con un alcance local como ‘Aquí Tetuán’, dedicada a dar un servicio informativo a los vecinos de este distrito de Madrid, y ‘ZuZeu’, que hace lo mismo en el País Vasco.

La situación acaba siendo una oportunidad para nuestro proyecto considerando el augurio para el desarrollo del periodismo ciudadano en los próximos años. Paula Gonzalo, actual directora de la web Periodismo Ciudadano, señaló en una entrevista a Globalizado que “cada vez hay más contenido generado por el usuario, una de las tendencias en alza es la verificación de este tipo de contenido, una faceta que tendrá que estar presente tanto en redacciones de medios de comunicación como en las universidades”.[38]

A pesar de que España se ubica en un puesto considerable del ranking de libertad de prensa, la percepción ciudadana advierte sobre la influencia de agentes externos hacia las líneas editoriales de los medios.

Según el informe Digital News Report 2017,[39] elaborado por Reuters Institute for the Study of Journalism, el 53% de lectores españoles piensa que los medios no son independientes frente a la influencia política. Además, el 51% está preocupado por la dependencia financiera de los grandes anunciantes, propietarios y acreedores. Elementos como el sesgo ideológico, la parcialidad y el lenguaje cargado son los principales impulsores de la desconfianza de acuerdo con los consultados.

 

[1] RHEINGOLD, Howard. Periodismo ciudadano: ¿Por qué las democracias deberían depender de él?, y ¿por qué el periodismo digital no es suficiente? En: ESPIRITUSANTO, Oscar [et al.]. Periodismo ciudadano. Evolución positiva de la comunicación. Madrid: Fundación Telefónica, 2011. pp. VII – VIII

[2] COHN, David. About Us. [página de información] En: BrooWaha. Your Shared News & Views. 17 de oct. 2010. [Consulta: 9 marzo 2017] http://www.broowaha.com/about_us

[3] BOWMAN, S; WILLIS, C. Introducción al periodismo participativo. En: We Media. Bogotá: Casa Editorial El Tiempo, 2005. p.9

[4] SALAM PAX. I became the profane pervert Arab blogger. [testimonio] En: The Guardian. 9 de sept. 2003. [Consulta: 12 marzo 2017] https://www.theguardian.com/world/2003/sep/09/iraq.biography

[5] JURRAT, Nadine. A Short History of Citizen Journalism. En: Mapping Digital Media: Citizen Journalism and the Internet. Londres: Open Society Foundation, 2011. p.9

[6] PEINADO, Fernando. La censura iraní no puede detener el poder de Twitter. [reportaje] En: El País. 17 de jun. 2009. [Consulta: 26 abril 2017] http://internacional.elpais.com/internacional/2009/06/17/actualidad/1245189612_850215.html

[7] Idem.

[8] Además de las noticias sobre las actividades del narcotráfico en México, el sitio web cuenta con accesos a páginas proselitistas en contra de la clase política. El blog del Narco http://www.blog-del-narco.com [Consulta: 2 mayo 2017]

[9] MASLOW, Abraham. A Theory of Human Motivation. Connecticut: Martino Fine Books, 2013.

[10] JO KIM, Amy. Community Building on the Web: Secret Strategies for Successful Online Communities. California: Peachpit, 2000. pp. 8-9.

[11] BOWMAN, S; WILLIS, C. Las reglas de la participación. En: We Media. Bogotá: Casa Editorial El Tiempo, 2005. pp. 40 – 44

[12] RHEINGOLD, Howard. Smart Mobs: The Next Social Revolution. Nueva York: Perseus Publishing, 2002. p. 119

[13] WELLMAN, Barry. Little Boxes, Glocalization, and Networked Individualism [documento]. En: Overstated. 12 de jul. 2002. [Consulta: 9 marzo 2017] http://overstated.net/media/id/(Wellman%2002)%20Little%20boxes%20glocalization%20and%20networked%20individualism.pdf

[14] JURRAT, Nadine. Can citizen journalism be better journalism? En: Mapping Digital Media: Citizen Journalism and the Internet. Londres: Open Society Foundation, 2011. p.11

[15] Idem.

[16] BOWMAN, S; WILLIS, C. Cómo podrían responder los medios. En: We Media. Bogotá: Casa Editorial El Tiempo, 2005. p. 62

[17] Idem.

[18] BARABÁSI, Albert-László. Linked: The New Science of Networks. Nueva York: Perseus Publishing, 2002. p. 201

[19] THOMKE, S; VON HIPPEL, E. Customers as Innovators: A New Way to Create Value. [reportaje] En: Harvard Business Review. 1 de abr. 2002. [Consultado: 9 marzo 2017] https://hbr.org/2002/04/customers-as-innovators-a-new-way-to-create-value

[20] FOSTER, Rusty. Journalism’s New Life Forms: Community Publishing, Weblogging, Self-Broadcasting & More. En: Online News Association Annual Conference. Segunda Edición. California: Universidad de California, 2001 [Consultado: 28 abril 2017] https://web-beta.archive.org/web/20070208143754/http://www.jdlasica.com/articles/ONA-panel.html

[21] World Employment Social Outlook: Trends 2017. International Labour Organization. Ginebra: ILO. ISBN 978-92-2-128881-7

[22] OIT NOTICIAS. La OIT estima que el desempleo mundial aumentará en 3,4 millones en 2017 [Noticia] En: Organización Internacional del Trabajo. 12 de ene. 2017 [Consulta: 10 febrero 2017] http://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/news/WCMS_541144/lang–es/index.htm

[23] Encuesta Mundial de la FIP: Una visión general de la naturaleza cambiante del empleo en el sector de la comunicación y de cómo los sindicatos de periodistas están respondiendo y adaptando sus estrategias para servir a sus miembros y reclutar futuras generaciones de periodistas. En: Federación Internacional de Periodistas. 7 de jun. 2015 [Consulta: 8 febrero 2017] http://www.ifj.org/es/sala-de-prensa/todas-las-publicaciones-de-la-fip/

[24] Ídem

[25] The Most Endangered Jobs of 2016. En: Careercast. Dic. 2016 [Consulta: 17 febrero 2017] http://www.careercast.com/jobs-rated/most-endangered-jobs-2016

[26] Encuesta Mundial FIP. ob.cit. p. 22

[27] Informe APM 2016: el número de periodistas en paro cae un 9,1% [Noticia] En: PRNoticias. 15 de dic. 2016.[Consulta: 4 febrero 2017] http://prnoticias.com/periodismo/periodismo-pr/20158850-periodistas-paro-apm

[28] Informe anual de la profesión periodística 2015. Asociación de la Prensa de Madrid [Consulta: 27 febrero 2017] http://www.apmadrid.es/wp-content/uploads/2016/11/INFORME-PROFESION-APM-2015_baja_7M.pdf

[29] Digital News Project 2017. Reuters Institute for the Study of Journalism [Consulta: 21 febrero 2017] http://www.apmadrid.es/wp-content/uploads/2016/11/INFORME-PROFESION-APM-2015_baja_7M.pdf

[30] OXFORD DICTIONARIES. Word of the Year 2016 is… [Noticia] 16 de nov. 2016 [Consulta: 8 febrero 2017] https://en.oxforddictionaries.com/word-of-the-year/word-of-the-year-2016

[31] SILVERMAN, Craig. This Analysis Shows How Viral Fake Election News Stories Outperformed Real News On Facebook [Noticia] 16 de nov. 2016 [Consulta: 5 febrero 2017]https://www.buzzfeed.com/craigsilverman/viral-fake-election-news-outperformed-real-news-on-facebook?utm_term=.xuAX2PBa5#.oq34EjOG3

[32] LLANERAS, Kiko. España también tiene noticias falsas [Reportaje] 28 de ene. 2017 [Consulta: 14 febrero 2017] http://politica.elpais.com/politica/2017/01/27/actualidad/1485523499_326784.html

[33] THOMPSON, Mark. Enough Said: What’s Gone Wrong with the Language of Politics? Nueva York: St. Martin’s Press, 2016

[34] Digital News Project 2017. Ob. cit.

[35] REUTERS INSTITUTE FOR THE STUDY OF JOURNALISM. Key Trends and Predictions for 2017. En: Digital News Report 2017 [Consulta: 21 febrero 2017] http://www.apmadrid.es/wp-content/uploads/2016/11/INFORME-PROFESION-APM-2015_baja_7M.pdf

[36] EL PAÍS. Google y los grandes editores europeos firman su primer acuerdo [Noticia] 27 de abr. 2015 [Consulta: 19 febrero 2017] http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2015/04/27/actualidad/1430126631_404496.html

[37] REPORTEROS SIN FRONTERAS. Clasificación Mundial 2017. [Consulta: 25 febrero 2017] Disponible en: http://www.rsf-es.org/grandes-citas/clasificacion-por-paises/

[38] ARELLANO, Juan. Periodismo ciudadano diez años después [Entrada de blog]. En: Globalizado. 15 de nov. 2016 [Consulta: 10 febrero 2017] http://arellanojuan.com/periodismo-ciudadano-diez-anos-despues/

[39] Digital News Project 2017. Ob. cit.

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